La Banca al grito por las muchas exigencias al sector

La Banca al grito por las muchas exigencias al sector FATCA y otras regulaciones prueban la capacidad de respuesta de las entidades financieras.

Los ejecutivos que lideran las principales entidades financieras de América Latina están preocupados. Su nivel de estrés se ha incrementado a raíz de las nuevas exigencias, principalmente para evitar el lavado de activos y la evasión de impuestos, que se vienen aplicando en los últimos tres años.

La Banca al grito por las muchas exigencias al sector

Uno de los principales focos de preocupación está en la Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras (FATCA, siglas en inglés), aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 2010 y vigente desde 2013.

Y no es que se opongan, pero esto ha significado un incremento en los costos operativos pues, además de sus funciones habituales, también deben servir de “agentes de vigilancia” de lo que hacen sus clientes.

“Hay muchos cierres de cuentas que están dificultando el comercio internacional, por mayores regulaciones que les imponen las autoridades a la banca de Estados Unidos, que a su vez también se las requieren a los bancos locales. Si es muy costoso y ese banco local no le da el negocio suficiente, entonces proceden a cerrar la cuenta”, afirmó José Manuel López Valdés, presidente de la Asociación de Bancos Comerciales (ABA).

La Banca al grito por las muchas exigencias al sector

El tema volvió a la palestra este mes. El secretario general de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), Giorgio Trettenero, citó los requisitos de transferencia de información con fines fiscales y las últimas obligaciones como FACTA, que imponen altos costos a las instituciones financieras.

“Desde este punto de vista, específicamente en el sector financiero y bancario de Latinoamérica, hemos venido observando con gran preocupación un paulatino aumento en la presión regulatoria. Por supuesto, es necesario un mercado financiero fuerte y adecuadamente regulado, pero algunas obligaciones legales que se imponen a las entidades financieras más allá de su función natural de ser canalizadoras del ahorro a la inversión, pueden afectar su competitividad y el crecimiento de los negocios”, señaló Trettenero.